08-Jan-2018

Batalla en el campo de fresas: producción y conflicto en San Quintín, Baja California

Este trabajo se propone a evaluar la huelga de los jornaleros de San Quintín, que se dio durante marzo y mayo del 2015, a partir de la perspectiva de los

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Este trabajo se propone a evaluar la huelga de los jornaleros de San Quintín, que se dio durante marzo y mayo del 2015, a partir de la perspectiva de los trabajadores de la compañía Berrymex, productora de fresas en Baja California. Es necesario analizar cautelosamente las principales partes involucradas en este conflicto, es decir, los jornaleros y los inversionistas de la empresa; a partir de ahí, podemos establecer relaciones dialécticas como propuesta de modelo para entender cada rumbo que tomó la huelga. Eso significa comprender, por ejemplo, la dinámica de la posición que tomaron los medios de comunicación a respecto de la huelga y su relación con los intereses del capital, la idea de base y superestructura, y también aclarar la relación de Berrymex y del derecho en el Estado capitalista. Para empezar con este trayecto, empezaremos por tratar de especificar ambas burguesía y clase obrera en el caso del Valle de San Quintín.

I. Perfil de Berrymex

Nos enfocaremos en un primer momento en la principal empresa involucrada en el conflicto, Berrymex. Ésta es una granja perteneciente al grupo estadounidense Reiter Affiliated Companies que se ubica en el ramo de las frutas del bosque, como las fresas y frambuesas, desde 1868 1. Tiene locales en California, Oregon, Florida, Portugal, Marruecos y, en México, en Ciudad Guzmán, Jocotepec, Tapalpa, Zamaro y San Quintín. En San Quintín, la producción es casi exclusivamente de fresas y la empresa tiene más de 4 mil empleados 2, de los cuales la gran mayoría es formada por jornaleros agrícolas oriundos principalmente de Oaxaca, Puebla, Chiapas y Guerrero 3. Incluso se fundó La Villa de las Fresas, un conjunto de viviendas para 544 trabajadores del campo 4, mientras la mayoría de los jornaleros vive en barrios periféricos y muchas veces sin mínimas condiciones de salubridad, como es el caso del barrio San Simón de Abajo que tiene un precario sistema de drenaje por lo cual sufre inundaciones en periodos de lluvia 5. Según la información de la propia empresa, el gran desarrollo de la producción se dio a partir de 1994 6 cuándo se hizo valer el Tratado de Libre Comercio, cuyas medidas, inseridas en la corriente neoliberal, representaron enormes ganancias y facilidades para los capitalistas estadounidenses.

En nuestro análisis, los accionistas y los altos rangos de administradores de Berrymex portan los intereses de una clase dominante en el sistema capitalista, los de la burguesía. Esos intereses están relacionados con la competencia entre diversas empresas de un mismo ramo por la hegemonía, como por ejemplo, el caso de Adidas y Nike, dos empresas que compiten por el mercado de productos deportivos. Éstas necesitan tener la mejor relación posible entre precio y calidad, para que quien sea que esté por decidir cual producto comprar, elija una u otra. Para hacer el producto más barato es necesario, por lo tanto, cortar gastos de dónde quiera que sea, incluso del mismo salario de los trabajadores que producen los artículos. Para Berrymex, conseguir pagar lo mínimo posible a sus jornaleros es una condición importantísima para tener productos baratos.

II. Perfil de los jornaleros de San Quintín

La fuerte presencia de jornaleros migrantes de los estados del sur no es casual, la intensificación del empobrecimiento de una masa de campesinos a partir de la agenda liberal del gobierno de Salinas de Gortari (1988 - 1994) y del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 1994 hizo con que fuera forzada a buscar alternativas desesperadas en esas empresas que ahora, facilitadas por el mismo tratado, buscaban sedientas una fuerza productiva rentable para el mercado agrícola.

Muchos de estos trabajadores eran pequeños productores de los estados del sur del país que, a partir del TLC, tuvieron sus productos imposibilitados de competir con la producción estadounidense ya que ésta resultaba barateada por el uso intensivo de la mecanización en el campo, mientras que aquellos sembraban de una forma usualmente artesanal, resultando en productos menos competitivos. Luego de ser boicoteados y empobrecidos por los productos extranjeros, los pequeños productores mexicanos no tenían nada más que perder en una migración con toda la familia incluida, era más bien un hecho necesario para alcanzar los medios materiales esenciales para su supervivencia.

Muchos de esos migrantes llegan entonces a San Quintín debido a esa nueva oferta de empleo. Su condición de miseria, la falta de opciones laborales y la urgencia de conseguir de la forma que sea un medio de llevar pan a sus casas, hace de esos trabajadores una pieza clave para las empresas como Berrymex que están en México buscando oportunidades lucrativas de hacer el precio de su producción más barato y, consecuentemente, aumentar sus mismas ganancias. La palabra final a respecto del sueldo para un trabajador miserable está a cargo de la empresa, ya que ella detiene los medios para la producción de fresas, por ejemplo, mientras que el trabajador no tiene más que su fuerza de trabajo disponible para vender.

Otro importante aspecto sobre el cual es necesario discurrir es el bajo nivel de educación formal que existe entre los jornaleros agrícolas. La forma heterogénea con la que se dio el proceso de industrialización de México, hizo con que el nivel de educación fuera igualmente heterogénea desde los niveles más básicos. Si por un lado las grandes ciudades del país acaban por formar grande parte la élite intelectual que terminará en los puestos mejor pagos en las empresas, la educación en las zonas periféricas está enfocada en moldear los niños para que sean buenos jornaleros en el futuro, lo que incluye una serie de conocimientos técnicos e ideológicos específicos. Es decir, para tener buenos trabajadores en Berrymex, es necesario que puedan aguantar largas jornadas de trabajo en los campos de fresa y, más importante aún, que entiendan su papel de subordinados y puedan obedecer y aceptar la palabra de los capataces que supervisan la buena ejecución de las tareas laborales, por el cual tenemos que en San Quintín 81% de las personas ahí no han concluido la secundaria 7.

Una empresa dispuesta a competir en el mercado internacional de productos agrícolas y una masa de personas empobrecidas; son éstos los ingredientes supuestamente perfectos para un valioso sistema productivo que termine por generar absurdas ganancias para los dueños de la empresa. No obstante, la materialización de este modelo ideal acaba por desnudar las contradicciones intrínsecas contenidas en su funcionamiento. Veremos adelante una clara exposición de esas contradicciones.

III. Conflicto en los campos de fresa

La jornada laboral en los campos de fresa llega a ser de 10 a 15 horas, los siete días de la semana, un descanso de 10 o 15 minutos y un trabajo físico extremadamente fatigante. El salario es absurdamente decepcionante: un monto de 120 a 150 pesos al día, siendo este valor la suma del salario de cada caja de fresas, que varía de 8 a 10 pesos, mientras que en los EEUU se venderá entre 28 y 30 dólares. Sumándose a ese grave escenario está el trabajo infantil: surgen las “cuadrillas de pitufos”, grupos de 35 o 40 niños que se encargan de desyerbar la tierra o realizar otros trabajos considerados livianos por los capataces. Lejos del trabajo, las viviendas están en muy malas condiciones, no hay suficiente agua, electricidad y alumbrado público, escuelas y servicios de salud pública 8.

En lugares usualmente aislados existen también las tiendas de raya, vestigios de la misma realidad anterior a la revolución mexicana, que son muchas veces la única opción de consumo para los jornaleros; en esas tiendas, los precios son estrategicamente altos para el sueldo de un trabajador lo que hace con que éste se endeude y esté siempre en un estado de deudor 9.

Ante todas estas crueles incoherencias, cerca de 800 jornaleros del Valle de San Quintín se levantaron en paro el 17 de marzo del 2015 denunciando sus condiciones laborales y exigiendo un cambio inmediato. Elaboraron entones un documento con 13 puntos dónde resumían sus más urgentes exigencias. Exigían, por ejemplo, que los sueldos que no llegasen a mínimos 200 pesos diarios fueran cubiertos por el gobierno, además de denunciar los diversos abusos laborales. Los empresarios de la región y el gobierno local rechazaron las exigencias en un sólo ton, alegando que el promedio mínimo de ingreso era de 271 pesos, que el aumento salarial no pasaría de 15% y que las demás denuncias laborales deberían ser discutidas en otras instancias, una vez que ya estaban contempladas por las leyes laborales actuales 10.

El 9 de mayo, la policía estatal entró a las casas de los jornaleros atacándolos de forma indiscriminada mientras buscaban supuestos vándalos del paro. La policía se encontró con cerca de 500 jornaleros dispuestos a defender a los “vándalos” y respondió con balas de goma, bombas de gas lacrimógeno y una serie de arrestos 11.

Al final del conflicto, naturalmente cansados después de 2 meses en huelga, presionados por los medios de comunicación, lastimados por la represión policíaca, el 18 de mayo los trabajadores se acercan a un fin formal de la huelga ante la promesa de las empresas de pagar los días de paro, de dar un aumento salarial de 15%, acercándose así a los 200 pesos mínimos exigidos por los jornaleros, de mejoras la condición de las viviendas y de afiliarlos al Seguro Social. Pocos meses después, ya era muy claro que las negociaciones habían sido pura palabrería. Salvo la filiación al Seguro Social de aproximadamente 9,000 trabajadores de un total de 11,000, todo lo demás había sido incumplido ante la denuncia de los jornaleros que las negociaciones no eran serias. Peor aún, muchos jornaleros activos durante el paro habían sido despedidos 12.

Más de un año después, el 29 de agosto del 2016, un grupo de personas se reúne en las oficinas de Berrymex para denunciar la continuidad de los abusos laborales a servicio de las ganancias de la empresa. Miguel Rico Diener, director de prensa, escribe una nota con un ton casi vengativo a respecto de la manifestación; justifica el despido de los jornaleros por violar políticas de la empresa y la Ley Federal del Trabajo, además de decir cínicamente que “lamenta la pérdida de cualquier empleado 13.”

La corta nota de Diener tiene un significado mucho más profundo. Éste, como vocero de los inversionistas de Berrymex, se deslinda de cualquier culpa al afirmar que todas sus acciones están respaldadas por las leyes laborales del Estado mexicano. Entendemos a partir del concepto marxista de base-superestructura que la clase dominante en una determinada sociedad es la que puede imponer las leyes que más la beneficien. Es decir que una sociedad que se rige a partir del derecho a la propiedad privada de los medios de producción, estableciendo así las relaciones de producción en esa sociedad constituye una estructura económica, la base, sobre la cual se erige una superestructura política a servicio de los intereses de la clase en poder, la burguesía. Xabier Arrizabalo, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid, escribe al respecto:

“Relaciones de producción que asociamos coloquialmente a la idea de ‘reglas del juego’ y que consisten en el vínculo que se establece entre las clases sociales para llevar a cabo el proceso constantemente renovado de producción de las bases materiales de la existencia de la sociedad (vínculo que, a su vez, deriva del que mantiene cada clase con los medios de producción). La conjunción de fuerzas productivas y relaciones de producción, en su trabazón dialéctica, constituye la estructura económica que, a su vez, se conecta dialécticamente con la superestructura que integra el conjunto de elementos no económicos, los cuales forman parte también del entramado de la reproducción social (son los aspectos políticos, culturales, jurídicos, ideológicos, etc.) 14.”

Comprendemos entonces la decepción de los jornaleros de Berrymex al confiar en los acuerdos con los capitalistas y verse con promesas incumplidas. La noción de superestructura nos permite también localizar la posición política de grandes periódicos mexicanos al notificar “En riesgo cosechas de fresas y moras por paro de jornaleros” por parde de Excelsior 15 o “Berrymex, otra cara de la moneda en San Quintín” por parte de Milenio 16. En la sociedad burguesa, los jornaleros de San Quintín pierden su voz ante la Ley o los medios de comunicación, y al tratar de cuestionar cualquier contradicción en las relaciones de producción, son atacados vehementemente por la policía, encargada de defender fisicamente los intereses de la clase dominante.

Los intereses contrapuestos entre los jornaleros de Berrymex y sus capitalistas es solamente un ejemplo localizado de una contradicción existente en el seno de las relaciones productivas en el modo capitalista de producción. Lejos de proponer un origen moral para el conflicto, nos hemos propuesto a exponer los factores económicos que expresan la materialidad de la miseria de estos jornaleros y que exigen de sus capataces la necesidad de perpetuar esa condición para el funcionamiento de los engranajes de esta sociedad.


  1. “Reiter Affiliated Companies - Family Owned Since 1868”. (2018). Reiter Affiliated Companies. Recuperado el 20 de diciembre del 2017, de http://www.berry.net/
  2. “Berrymex está al 100 por ciento de capacidad en su fuerza de trabajo”. (2015). BerryMex. Recuperado el 20 de diciembre del 2017, de http://www.berry.net/mex/berrymex-esta-al-100-por-ciento-de-capacidad-en-su-fuerza-de-trabajo/
  3. “¿Por qué los cosechadores vienen a San Quintín a trabajar para Berrymex?”. (2015). BerryMex. Recuperado el 20 de diciembre del 2017, de http://www.berry.net/mex/por-que-los-cosechadores-vienen-san-quintin-trabajar-para-berrymex/
  4. “Villa de las Fresas”. BerryMex. Recuperado el 20 de diciembre del 2017, de http://www.berry.net/mex/villa-de-las-fresas/
  5. Rafael Blancas. “San Quintín: las dos caras”. (2016). Recuperado el 20 de diciembre del 2017, de http://www.plexmx.info/2015/12/18/san-quintin-las-dos-caras/
  6. “Ubicación”. BerryMex. Recuperado el 20 de diciembre del 2017, de http://www.berry.net/mex/empresa/ubicacion/
  7. Martha Soriano. “Jornaleros agrícolas del Valle de San Quintín, Baja California, México”. (2017). Iberoamérica Social. Recuperado el 6 de enero del 2018, de https://iberoamericasocial.com/jornaleros-agricolas-del-valle-san-quintin-baja-california-mexico/
  8. Idem.
  9. Richard Marosi. “Company stores trap Mexican farmworkers in a cycle of debt.” (2014). Graphics.latimes.com. Recuperado el 6 de enero del 2018, de http://graphics.latimes.com/product-of-mexico-stores/
  10. Gerardo Sánchez. “Monitor Económico de Baja California”. (2015). Monitoreconomico.org. Recuperado el 6 de enero del 2018, de http://monitoreconomico.org/noticias/2015/may/15/caciques-niegan-los-13-puntos-y-vega-el-subisdio-salarial-jornaleros/
  11. Andrea Noel. “Empresarios aceptan pagar salarios a jornaleros tras huelga de dos meses en San Quintín”. (2015). Vice. Recuperado el 6 de enero del 2018, de https://www.vice.com/es_mx/article/yv7vaj/mexico-acepta-pagar-salarios-a-jornaleros-tras-huelga-de-dos-meses-en-san-quintin
  12. “San Quintín: frustración después de la huelga.” La Opinión. Recuperado el 6 de enero del 2018, de https://laopinion.com/2015/10/20/san-quintin-frustracion-despues-de-la-huelga/
  13. Miguel Rico Diener. “Niega BerryMex afirmaciones de conflicto laboral”. (2016). BerryMex. Recuperado el 6 de enero del 2018, de http://www.berry.net/mex/niega-berrymex-afirmaciones-de-conflicto-laboral/
  14. Arrizavalo, Xavier, 2014, Capitalismo y Economía Mundial. Bases teóricas y análisis empírico para la comprensión de los problemas económicos del Siglo XXI, Instituto Marxista de Economía (IME), Madrid. Capítulos 1 “La economía política, una “ciencia extraña”: objeto, naturaleza y fundamentos del análisis económico” y 2 “El desarrollo histórico del capitalismo y desarrollo teórico de la ciencia económica: el métodomarxista”. p. 37.
  15. “En riesgo cosechas de fresas y moras; CNTE apoya a jornaleros de BC”. (2015). Excélsior. Recuperado el 6 de enero del 2018, de http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/03/26/1015682
  16. Patricia Tapia. (2015). “Berrymex, otra cara de la moneda en San Quintín”. Milenio. Recuperado el 6 de enero del 2018, de http://www.milenio.com/negocios/Berrymex-cara-moneda-San-Quintin-empresa-recoleccion-frutos-rojos-trabajo_0_530347007.htm